La invitación

No me interesa lo que hagas por vivir.

Quiero saber lo que ansías, y si osas soñar con lo que desea tu corazón.

No me importa la edad que tengas.

Quiero saber si te arriesgas buscando como un loco el amor, los sueños, la aventura de estar vivo.

No me interesa saber qué planetas cuadran tu luna.

Quiero saber si has tocado el corazón de tu propio dolor, si te han abierto las

traiciones de la vida o si te has contraído y cerrado de miedo o más dolor.

Quiero saber si te puedes sentar con el dolor, el mío o el tuyo sin moverte para esconderlo o apagarlo o conciliarlo.

Quiero saber si puedes estar con alegría, mía o tuya;

si puedes bailar con desenfreno y dejar que el éxtasis te llegue a la yema de los dedos sin precaverte a ser cuidadoso,

realista o a recordar las limitaciones del ser humano.

No me importa si lo que cuentas es verdad.

Quiero saber si puedes desilusionar a alguien siendo fiel a ti mismo;

si puedes soportar la acusación de traición sin traicionar tu propia alma.

Quiero saber si puedes ser fiel y, por tanto, digno de confianza.

Quiero saber si puedes ve la belleza aunque no sea bonita cada día, y si puedes

ver el origen de tu vida a partir de la presencia de Dios.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y ponerte a orillas de un lago y gritarle a la luna

plateada: “¡Sí”

No me importa dónde vivas o cuánto dinero tengas.

Quiero saber si después de la noche del dolor y la desesperación, abatido y

magullado hasta el tuétano, puedes levantarte y ocuparte de las necesidades

de los niños.

No me interesa quién eres, ni cómo llegaste aquí.

Quiero saber si te quedarás conmigo en medio del fuego y no escaparás.

No me interesa qué o dónde o con quién has estudiado.

Quiero saber qué te sostiene por dentro cuando se derrumba todo lo demás.

Yo quiero saber si puedes estar solo contigo mismo; y si realmente te gusta la

compañía que tienes en los momentos vacíos.

Inspirado por Oriah el Soñador de la Montaña,

anciano nativo americano, mayo 1994

*Citado en A Passion for the Possible, de Jean Houston

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Una respuesta a La invitación

  1. Ma.Cecilia dijo:

    Me emociona la sencillez y la profundidad, el sentido comùn y la sabiduría de estas frases…Como que llegan a la esencia, florecen y perfuman desde ahí. Son como flechas disparadas directo al centro!
    Voy a dejar que, como la música, me transiten y provoquen emociones, respuestas, sorpresas, nuevas preguntas…
    Gracias!

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