Cuando ocuparse de uno mismo no es ser egoista

“Canto de mí mismo” Walt Whitman

Más como conozco la perfecta armonía y la

Walt Whitman

Walt Whitman

ecuanimidad de las cosas,

guardo silencio mientras los otros discuten

y me voy a hundirme en el mar

y a admirarme a mí mismo.

Bien venidos sean todos mis órganos y todos mis atributos,

y los de cualquier hombre vigoroso y puro,

Ni una pulgada, ni una partícula de una pulgada, es vil,

y ninguna debe ser menos conocida que las otras.


Si nos auto observamos, si recorremos el camino del auto conocimiento, nos veremos a menudo obligados a diferenciar entre  la energía que debemos disponer para nosotros mismos y la que es necesaria para destinar a los demás.

En la vida se presentan situaciones que requieren que nos olvidemos en parte de nosotros mismos y que conllevan el potencial peligro que implica el descuido personal. Tal es el caso de quienes se encuentran a cargo de algún ser querido enfermo, o de quienes están en etapa de educar niños, o de quienes trabajan en profesiones de ayuda o servicio. A estas realidades se agrega la que se presenta a las personas sensibles, que saben sentir compasión, que están dispuestas a ayudar a otros y cuya lección consiste en aprender a discriminar exactamente el punto en el que el esfuerzo que realizan por los otros ya se vuelve innecesario y perjudicial para sí mismos.

Algunos conceptos pueden guiarnos en el difícil arte de poner de nosotros mismos la medida necesaria para cada circunstancia en la que seamos llamados a hacer o sentir por los demás.

El término “EGOISMO”, según figura en el diccionario, “es el inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás”.

La expresión “NARCISISMO” –que en el lenguaje corriente se utiliza cuando designamos a alguien como “narcisista”- abarca a las personas que solo están preocupadas en su propio reflejo en el espejo, quedando cautivadas por él de tal forma que terminan padeciendo su propia autosuficiencia.

Entonces no nos ocuparemos de nosotros mismos mientras pensemos que así seremos “egoistas” o “narcisistas” o que disfrutar de nuestra propia compañía nos hace fríos y calculadores, insensibles y distantes. ¿Que hay personas que sólo piensan en sí mismas? Sin lugar a dudas, pero de ahí a pensar que los que se cuidan y se toman en cuenta ¡son monstruos que no tienen remedio!… Y el caso exactamente opuesto: ¿Cómo puede ser posible que una buena persona trate mucho mejor a los demás que a sí misma?

Los occidentales solemos decir con claridad absoluta “ama a los demás como a ti mismo” y sin embargo posemos una autoestima tan baja que nos lleva a detestarnos a nosotros mismos. Pero acaso, en contra de lo que nuestra cultura nos enseña: ¿No será que la mejor forma de ocuparse de los demás es ocupándonos de nosotros mismos?

Pensar en exceso en los otros puede ser una forma de encubrir vacíos personales y la propia insatisfacción; puede ser un artilugio de auto engaño -muchas veces inconsciente- que algunos tienen a mano para no pensar en sí mismos cuando lo que sienten sobre sí no les agrada o cuando se perciben vulnerables. De esta forma eligen la opción de ser los más fuertes frente al “débil” que los necesita pasando por alto su propia angustia frente a la percepción de su propia fragilidad no elaborada.

En algunas tradiciones de Oriente, consideran que el respeto por uno mismo es tan esencial para la existencia humana como el respeto a los demás y que cualquier compasión que no tenga en cuenta al yo tiene consecuencias nefastas. La compasión, en suma, va más allá del simple hecho de sentir lo que pueda estar sintiendo otra persona (empatía) e incluye el interés y la predisposición sincera a hacer algo para aliviar el sufrimiento de los demás. Y eso es algo que se aplica tanto a uno mismo como a otra persona.

En la tradición hindú, el Karma yoga constituye un interesante ejemplo del modo de trascender la dicotomía self/otro, yo/tú, porque se trata de un tipo de servicio que beneficia tanto al dador como al receptor.

Para cualquiera que haya trabajado, aunque sea poco, consigo mismo, termina resultando evidente que el egoísmo es un problema que refuerza estados tan negativos como la codicia, la cólera, el odio y la culpa y que debe ser diferenciado claramente de la verdadera actitud de auto cuidado, auto respeto y amor verdadero por uno mismo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Pensamientos y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Cuando ocuparse de uno mismo no es ser egoista

  1. virginia dijo:

    Creo que no necesariamente quienes piensan y se cuidan a sí mismos son egoístas… como tampoco quienes están plenamente “dedicados” a los demás lo hagan necesariamente sólo por compasión y amor desinteresado… hay quienes se encuentran dedicados a los demás como una manera de estar sometido a otro para no estar solo, para agradar, para tener un grupo de pertenencia…
    creo que es complejo el tema, porque en este último también lo veo como un aspecto “egoísta”, y no como un sentimiento desinteresado de brindarse y compartirse con los demás… requiere un trabajo constante sobre uno mismo.
    Gracias por traer a Walth Withman, hermoso el poema.
    besos
    vir

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s