Protegernos del peligro interno

Los que trabajamos en profesiones de ayuda vemos muchas veces cómo las personas buscan que las cosas sean seguras, pisar en terrenos estables y que no existan ni sombras ni grietas en sus armaduras emocionales.

La seguridad es una necesidad fundamental, por eso hemos desarrollado, evolutivamente,  sistemas fisiológicos para reaccionar a las distintas cosas que pueden dañarnos. Este conjunto de dispositivos protectivos yace oculto en nuestro cuerpos – particularmente en nuestro sistema nervioso y hormonas- y su trabajo es el de mantenernos vivos a cualquier precio.
No bien nos sentimos en peligro, este sistema nos fuerza a reaccionar a nivel cerebral, haciendo que peleemos, que huyamos, que nos quedemos paralizados de una u otra forma. La mayor parte de las veces, el miedo triunfa sobre todo lo demás, aún en las ocasiones en que no está justificado.

Las fatalidades que imaginamos que nos pueden dañar aparecen en nuestros pensamientos como si vinieran de afuera de nosotros mismos, pero con frecuencia los peores perjuicios se originan en nuestro interior en forma de una autocrítica feroz, o de juzgarnos inadecuados,  o de sentir un montón de miedos irracionales que nos terminan atando. Por eso es que de quien más necesitamos aprender a protegernos tal vez sea de nosotros mismos.

El  auto maltrato suele ser  peor que el que nos hacen los demás, esto es porque el mundo usualmente afecta solo una parte del tiempo, pero vivimos con nosotros las 24 horas del día. También tendemos a  creer cualquier cosa que digan los demás mientras solemos ser escépticos con respecto a nuestras propias creencias y actitudes. La gente suele tratarse a sí misma juzgándose con crueldad, o de formas tan destructivas como jamás tolerarían que surgieran desde los demás. Solemos decir que “afuera es una jungla”, pero la jungla más peligrosa reside en nosotros mismos.

No hay recetas magistrales que nos ayuden a  vivir bien, y en esta, como en todas las cosas, hay mucho que podemos hacer si nos auto observamos, si aprendemos a dialogar con nosotros mismos.  Por ejemplo: ¿Se habla a usted mismo con compasión y dándose a si mismo ánimo? o ¿Se critica sin darse tregua frente a cada cosa que hace mal? Intente hacer el ejercicio de hablarle al crítico que tiene adentro y déle las gracias por mostrarle algunas cosas que pueden ayudarlo a mejorar; luego pregúntele si tiene algo nuevo para decir, y cuando no tiene, dígale que se calle. No use un tono interno en su mente que usted no usaría con sus mejores amigos, un tono sentencioso o  vergonzante. ¿Acaso no son estas actitudes de desvalorización que han partido desde sus familias de origen o de sus pares mientras estaba creciendo?.

Pregúntese si  acaso se daña a sí mismo sintiendo miedos irracionales: a amar, a comunicarse, a llegar alto, a apostar por ustedes mismos.
El trabajo consiste en aprender a tomar conciencia de la autocrítica feroz y de los miedos desmedidos y en cambiar estas actitudes por la valoración conciente de sí mismo. Admita cuando hace algo bien, cuando las cosas van bien, cuando ve algo bueno en sí mismo. Vean claramente el mundo; no sobrestimen las barreras hacia su propio éxito, o subestime sus habilidades y recursos. Autovalorarse no es sinónimo de vanagloriarse.

Desarrolar la noción de tener un protector interno y nutritivo que pueda ser honesto acerca de nosotros mismos y del mundo, que sea leal, que sepa alentarnos y no hundirnos, que sea  inspirador y esperanzador, que nos aliente a hacer cosas. Ya sea por ignorancia o a veces con toda la intención: ¡Ya bastante se ocupan los demás de ponernos algunas piedras en el camino!.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Psicología. Guarda el enlace permanente.

13 respuestas a Protegernos del peligro interno

  1. eugenia dijo:

    Sobre este aprendizaje a desarrollar un protector interno, encuentro relación con el arquetipo de la madre. Ser nosotros mismos nuestra madre nutricia, protectora, alentadora. Cuidarnos sin depender de lo que otros puedan proveernos. Conscientes de lo que necesitamos para mantenernos en armonía. Simbólicamente en yoga, esta madre funciona cuando armonizamos el chacra raíz.

  2. Virginia dijo:

    Muy buena la página, felicitaciones!!

  3. Begoña dijo:

    Hola,

    GRACIAS por compartir éste post. 🙂

    Desde mi punto de vista, aunque muchas veces sabemos que el cambio es una constante, nos encontramos con ciertas resistencias internas, por lo que se requiere de un ejercicio continuado de autobservación para darte cuenta de ello.

    Una vez escuché que “un@ mism@ puede ser su mayor obstáculo”, y aún me sigo acordando de esa frase.

    Creo que es interesante mantener diálogos con un@ mism@.

    GRACIAS por el artículo y por los consejos en él se exponen. 🙂

    Saludos,

    Begoña

  4. Mateo dijo:

    Me gustó el título y entré.
    Estoy de acuerdo con algunas cosas que decís, pero no con todas (como es de esperar).
    Por ejemplo, cuando decís: “el miedo triunfa sobre todo lo demás, aún en las ocasiones en que no está justificado”; depende mucho de cómo interpreto esta frase para estar de acuerdo o no, pero la primera impresión es que la justificación se la podemos dar nosotros de acuerdo a aquello que creamos. Si sólo lo pensamos desde nuestra cabeza racional y pensando sólo en ella, entonces es correcto, pero si tenemos en cuenta lo que significa y lo que representa el miedo, entonces toma otra perspectiva y ya no tiene sentido hablar de justificación del miedo, porque como vos decís, por algo existe. 😉
    Lo que planteas es buenísimo para estimular a las personas a que busquen, cada una, su propia forma de autovalorarse. Y estaría bueno también, advertir que eso no sólo se logra pensando en ello, no se logra tener la autoestima elevada tan sólo proponiéndoselo o dictaminándoselo a sí mismo. Para ello se requiere un trabajo personal sostenido.
    Saludos!

    • Hola Mateo. ¡Qué bueno discutir sobre estos temas! Me encanta. Gracias por escribirnos. Te cuento algo más sobre el artículo. Las ideas que vuelco en él tienen que ver con una lectura neuropsicológica de la emoción “miedo”. Creo que es indispensable hacer este ejercicio para comprendernos mejor, solemos criticarnos demasiado cuando vemos que nos arrastran nuestras emociones olvidando nuestra condición animal. Por eso, comprender estos aspectos más biológicos, puede ser la puerta para ser más amables con nosotros mismos. (Aunque esto no nos libera del trabajo de mejorar nuestra conducta). La evolución humana se dio gracias al desarrollo de cerebros más antiguos, como los de los reptiles, las ardillas y los monos (mamíferos más simples que nosotros). Somos el producto más reciente de la naturaleza, en el sentido que tenemos la formación cerebral más sofisticada del reino animal pero también subsisten en nosotros estos cerebros más antiguos. Por eso, frente a una amenaza, surge el miedo, pero nosotros –vulnerables humanitos- , reaccionamos para defendernos aunque no exista una amenaza concreta. Pensá que el miedo es un mecanismo de supervivencia muy importante, tiene que estar. Nuestro cerebro-gracias a la corteza cerebral- fantasea, imagina, inventa también razones para sentir miedo. Es allí a donde apunto y es allí a donde hay que trabajar porque ese es el lugar en el que reside nuestro sufrimiento innecesario. Ahí es también donde digo que el miedo triunfa sobre nosotros, triunfa cuando surge nuestra parte animal más antigua que hace que no podamos discriminar entre la realidad de la fantasía y que reaccionemos automática e impulsivamente.
      Tenés razón, nadie puede elevar su autoestima en forma mágica, como muchos proponen, es necesario hacer un trabajo profundo y sostenido para que nuestra mente pueda discernir entre lo que es real y lo que no es. (en mi caso utilizo la psicoterapia, la Meditación, algunas otras herramientas) . Todos somos grandes generadores de miedos, odios y otras emociones, pero todas tienen aspectos “virtuales”, aspectos que no están en proporción a la necesidad que impone la realidad. Espero haber podido aclarar un poco el tema…., haciendo honores al título de blog, coincido en que no está todo claro siempre. Un abrazo y, nuevamente, gracias por comunicarte. Fanny Libertun

  5. Pablo Javier dijo:

    Considero que los miedos son la base necesaria para el desarrollo y crecimiento en uno mismo. Como todas las cosas, los miedos tienen su doble polaridad, por un lado, nos atan, nos niegan todo movimiento, tratan de anularnos; por otro, son la fuerza impulsora para salir del lugar donde estamos estancados, porque cuando nos sobreponemos a ellos comprendemos recién ahí, al enseñanza que deparaban para nosotros. De ahí que si bien pueden ser equiparados al arquetipo de la madre nutricia (como plantea Eugenia más arriba) también pueden serlo con el de la madre devoradora.
    Es tan complejo el ser humano pero a la vez tan maravilloso. Justamente el otro día estuve viendo un documental donde se hablaba del miedo como algo heredado en la humanidad. Algo que si bien no era explicitado como lo voy hacer ahora, si tenía que ver con la profundidad de lo Inconsciente Colectivo. Y si esto es así, no hay forma de que escapemos al miedo colectivo, obviamente, gracias a ello luego podremos desarrollarnos como individuos y llevar adelante nuestro Proceso de Individuación, del cual gran parte consiste en superar “nuestros” miedos, que en definitiva siempre son los únicos miedos.

    • Es así, Pablo, coincido. El tema es que nos enseñan a huir automáticamente de todas las sensaciones desagradables y, cuando sentimos miedo, reaccionamos mal, nos escapamos, tenemos cada vez más miedo. No nos enseñan a atravesarlos, a comprenderlos, tal vez a amarlos…ya que, en definitiva, su verdadera función es la de protegernos. Pero bueno, es como vos decís, pueden “devorarnos”.

    • Algo más…¿Recordás el nombre del documental? O tal vez sepas de qué forma se puede ver. Muchas gracias por tu comentario. Fanny

      • Pablo Javier dijo:

        Hola Fanny, no me acuerdo del nombre del documental porque lo tomé empezado, eso si, lo vi la semana pasada en el History Channel, así que con seguridad lo estarán por pasar nuevamente. Tengo ganas de volver a verlo pues no lo vi todo y me pareció interesante para aplicarle la teoría desde Analítica. Sobre todo se centraba en el miedo natural que el Hombre a desarrollado a lo largo de su historia, sobre too basado en la oscuridad y a los peligros que pudieran acechar en ella. Si bien hacía referencias a situaciones externas como ataques de animales o mismo de personas que robaban en caminos, indudablemente, los miedos más profundos no provienen del exterior sino de dentro de nosotros mismos. Ojalá puedas verlo y yo nuevamente así podríamos comentarlo. saludos, Pablo Javier

      • Hola Pablo Javier. Muchas gracias por el feed back. Intento buscar el programa por Internet, tal vez vía la página de la programación del History Channel, si encuentro algo me comunico con vos. Gracias por los datos. Un abrazo y que tengas muy buen día. Fanny

  6. Hola Fanny, este es el enlace donde verás el programa que transmitió History Channel:
    http://uy.tuhistory.com/programas/miedo-a-la-oscuridad.html
    Hay una breve reseña de lo que fué el programa, espero lo vuelvan a repetir en algún momento. Que tengas buen día, Pablo Javier

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s