“No quiero un rótulo para mí”

Gracias a que podemos pensar establecemos categorías que nos ayudan a  organizarnos; podemos comparar variables entre sí y ordenar lo que percibimos con el afán de resolver problemas y de ubicarnos mejor en el mundo, el pensamiento nos ayuda a conceptualizar la realidad, es una facultad que nos permite aumentar las posibilidades que tenemos de sobrevivir.  Todo muy bien hasta aquí, salvo que la dificultad comienza cuando confundimos algún pensamiento con la realidad toda y en ese mismo acto dejamos de percibir apropiadamente.

Cuando nos definimos a nosotros mismos, solemos decir: “soy fea”, “soy gordo”, “soy inteligente…no lo soy”, y así en más. ¿Somos esas características que decimos que somos o somos mucho más? Las etiquetas superan a la realidad, ya que  somos seres complejos y, como tales, tenemos muchas aristas.

A veces no somos nosotros mismos quienes nos encuadramos en definiciones arbitrarias, los demás suelen definirnos también. Quienes trabajan en el área de la salud  o de la educación lo saben muy bien porque parte de la tarea en esas áreas consite en establecer algún tipo de esquema para crear estrategias de trabajo, marcar un punto para empezar, aunque luego se decida otro camino. Pero el problema se constituye en el hecho de que muchísimas veces se confunde esa apreciación inicial con la verdad.

¿Por qué etiquetamos? Por muy distintas razones, causas que van desde los intereses de los laboratorios hasta el dogmatismo personal de algunos conservadoras empedernidos.

Es cierto que algunas conductas son desajustadas, nos dañan, no están bien y hay que modificarlas, pero la labor será la de comprendernos, más que la de etiquetarnos. Comencemos a ser activos, investigadores y  curiosos. ¿No será ya la hora de dejar de tomar todo lo que nos dicen como si fuera cierto solo porque está en juego alguna  investidura de poder? El único poder saludable que puede ejercer una persona es el que le da el saber técnico, pero aún así, nuestro rol como pacientes, como alumnos,  en definitiva, como personas, tiene que estar basado en el respeto del saber del otro pero muy activo también.

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2 respuestas a “No quiero un rótulo para mí”

  1. Begoña dijo:

    Hola VIVOS y DESPIERTOS!

    Super interesante este post.
    Ha llegado un momento en mi vida que también creo en lo que habeís expuesto.
    Me ha conmovido ver el vídeo porque, desde mi punto de vista, el mensaje que se transmite es cierto.

    GRACIAS por compartirlo! 🙂
    Saludos,
    Bego

  2. Hola Bego. ¡Es tan importante tomar en cuenta que somos seres culturales! Si no nos mantenemos despiertos, un sin fin de malos entendidos moldean nuestras vidas de forma que no logramos habitar el espacio que sí es nuestro, que sí implica nuestra libertad. Me alegro que la entrada del blog te haya servido para compartir, para recordar algo que seguramente, ya sabés. Un abrazo grande. Fanny

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