Felicidades para todos y a pesar de algunos

Compartir las fiestas con personas difíciles: cómo sobrevivir y salir fortalecidos

¿Porqué pasarla bien durante las fiestas suele ser la excepción y no la regla? Porque las relaciones entre humanos son difíciles y mucho más aún, las que establecemos con nosotros mismos. No obstante el tema es complejo, si no nos amedrentamos lograremos aprender mucho, aunque la lección se despliegue en el simple escenario que nos ofrecen la sidra, los cohetes y el pan dulce.

Las personas que son cuidadosas, las que siempre intentan hacer bien las cosas, tienen buenas intenciones frente a los demás pero sufren porque suelen justificarlos recibiendo a cambio un muy mal pago. Al tratar de comprender porqué los otros hacen lo que hacen, la buena intención se convierte a veces en ingenuidad: “es que sufrió mucho…es que su historia es difícil…es que no está capacitado para entender…”.

Sentir compasión por los demás implica comprender y conmoverse con su sufrimiento, a la vez que hacer algo para remediarlo, pero esta buena intención termina cuando al tomarlos en cuenta nos dejamos maltratar (a veces muy sutilmente) ¿Porqué ocurre esto?Porque ni siquiera podemos creer lo que nos hacen ya que nosotros jamás les haríamos lo mismo. Porque nos duele reconocer que estamos menos acompañados, más solos de lo que sentimos que estamos. Porque respondemos con agradecimiento frente a las cosas buenas que nos dieron, y nos “mal olvidamos” de las otras. Y así en más, es interesante explorar lo que nos ocurre con cada persona, volver a revisar las relaciones que establecimos con los demás, aunque sintamos que “nos debemos” a ellos a partir de un pasado compartido.

Las siguientes son algunas ideas, conceptos y prácticas que nos pueden ayudar:

  • Revisemos nuestras creencias acerca de la forma en la que enfocamos el tema: en lugar de sentir que padecemos a los humanos complicados de nuestras vidas, tomemos la situación como una nueva oportunidad de hacernos más sabios, las crisis y el dolor como fuente de valiosos aprendizajes.
  • Cuando nos reunimos en familia suelen despertarse viejas heridas de la infancia, se abren nuevamente esos dolores de los que ya habíamos aprendido a protegernos, justo frente a las personas que las han generado. Un buen ejercicio es el de hablar con nosotros mismos -interiormente- dirigiéndonos a ese niño herido que tenemos dentro tal y como lo haría un adulto cariñoso. Decirnos, por ejemplo: “no te preocupes, todo está bien, te quiero hagas lo que hagas y cualquiera sea tu forma de ser”.
  • Cuando nos dicen algo inadecuado, debemos tener en claro que el mensaje no tiene que ver con nosotros. Lo que hacen y las opiniones que dan son la expresión de lo que sus mentes han fabricado. Si tomamos las cosas personalmente seremos presa fácil de estos depredadores. Pero si haciendo un esfuerzo mantenemos la calma y la objetividad, mientras que logramos no tomar los comentarios como algo personal, ¡seremos inmunes!.
  • En la vida siempre podemos elegir más de lo que pensamos, pero…si no queda otro remedio que asistir a reuniones difíciles, es bueno contar con alguna clase de plan mental previo, de manera que éste nos permita anticiparnos a las situaciones que vamos a vivir. Por ejemplo: pensar en qué lugar de la mesa nos sentaremos, con quién conversaremos, prepararnos para utilizar los silencios cuando nos molestan algunos comentarios agresivos (el silencio es un arma invisible que puede producir grandes efectos), percibir los silencios incómodos y no llenarlos con dichos de los que después nos arrepentiremos. Otra estrategia puede consistir en hacer alguna visualización sencilla, por ejemplo, imaginarnos que estamos adentro de una burbuja, en una capa invisible que nos protege de cualquier “materia tóxica” que pueda provenir del exterior.
  • Llevar un objeto simbólico para que nos de una inyección extra de fuerza: un regalo que nos haya hecho una persona que nos ama y valora, una foto de alguien querido que no estará en la reunión, un objeto que nos de placer y que asociemos a momentos gratos. Vale utilizar cualquier cosa que nos recuerde que está muy bien ser como somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes, no importa cuáles sean las opiniones de los demás.
  • Si todo el mundo lograra postergar sus reacciones antes de emitir emociones tóxicas en el medio ambiente, estaríamos más cerca de la paz mundial, o por lo menos habría menos accidentes de automóvil: “…siempre he pensado que eras una mala persona y ahora acabo de confirmarlo”….”nunca te soporté y nunca te soportaré”… etc., etc. En la pausa que entre el pensamiento y el habla, hay un espacio en el que se pueden procesar las reacciones para actuar luego en un tiempo más apropiado, pero para crearlo es necesario practicar, meditar, respirar hondo, levantarnos para ir a dar una vuelta, cualquier cosa será mejor que contestar mal y además, terminar sintiéndonos culpables por haber sido inadecuados.
  • Las fiestas en nuestro país coinciden con el fin de año laboral, por lo tanto, estamos cansados y nuestros niveles de estrés son elevados. Aunque se supone que tenemos que sentir felicidad, alegría (y todo eso…), podemos encontrar que nos falta la paciencia, o incluso sentirnos deprimidos. Aceptemos que en la vida no se puede responder siempre a lo que se espera de nosotros.
  • Pongamos un límite de las expectativas en torno a cómo las personas deben comportarse con nosotros. En un momento de nuestra vida es bueno comprender, aceptar y resignarse a que ciertas personas jamás cambiarán. Si seguimos esperando, seguiremos siendo defraudados.
  • Finalmente, si hemos fracasado, si nos salió todo mal, si “metimos la pata”, si comimos de más como respuesta a la sobre carga de ansiedad, si volvimos a casa pensando que no hemos aprendido nada…seamos compasivos con nosotros mismos, ya que los “malos resultados” solo estarán indicando qué es lo que aún nos falta comprender y trabajar. Las fiestas pueden ser un buen termómetro para medir cuánto hemos aprendido y cuánto aún necesitamos conocer acerca de nosotros mismos.

Les deseamos lo mejor para las fiestas, para el polémico año viene, buena vida para todos los que nos acompañaron este año leyéndonos o en forma presencial, y TODO NUESTRO AGRADECIMIENTO por los momentos compartidos y disfrutados.

Fanny Libertun

Zona Transpersonal

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