El derecho a no compartir información

Todo hombre tiene recuerdos que no contaría a nadie más que a sus amigos. Otras cosas hay en su mente que ni siquiera revelaría a sus amigos, sino sólo a sí mismo, en absoluto secreto. Pero hay otras cosas que el hombre teme incluso contarse a sí mismo, y todo hombre decente tiene una cantidad de esas cosas guardadas en su mente”. Fedor Dostoievski

¿No les ocurrió alguna vez que se encontraron contándole algo que no querían a alguien que  escudriñaba en ustedes buscando información? ¿No sintieron acaso el sabor amargo después de haber “ventilado” alguna intimidad? ¿Por qué nos pasan estas cosas si en verdad nadie obliga a nadie a compartir información que podría permanecer en el ámbito privado?.
Porque hay diferencias individuales es que algunos tienden a ser francos y sinceros y otros son manipuladores empedernidos. Los segundos usan los datos que los primeros les brindan para lograr sus fines…por lo tanto… ¡A tener cuidado con quien escucha lo que tengan para decir, porque luego podrá volverse en su contra! No es lo mismo ser abierto que ingenuo,  hay que conocer la realidad  que sugiere que -desde que el mundo es mundo- el conocimiento y la información han sido usados por los que saben para someter a los más débiles ó…para crear débiles.  
Todos hemos hecho cosas que no comprendemos, que nos ponen mal y que vivimos con culpa o vergüenza, tal vez por estas razones algunas veces soltamos las palabras a volar. Cuando sentimos que hicimos algo “malo” (como le ocurre a todo ser humano)  damos toda la información que nos piden, a modo de confesión frente a una especie de tribunal, o de una fantaseada Inquisición que hará de juez interno proyectado en los demás (esa clase de juez que suele ser más tirano que el que toma cuero en personas concretas) . Cabe aclarar que no todos sienten culpa y vergüenza por sus acciones, sin lugar a dudas el mundo estaría mucho mejor si todos fuéramos capaces de reconocer y ser consecuentes con la verdad profunda de nuestras intenciones.   
También sucede que está de moda comunicar, expresar lo que sentimos a los “cuatro vientos”, verbalizar lo que se nos cruza por la cabeza y también lo que expresan nuestras emociones, tan bueno nos parece hacerlo que a veces no ponemos límites a lo que decimos y nos vaciamos de todo contenido haciendo loas al Dios de la honestidad y la sinceridad, perdiendo el equilibrio justo que tiene que darse entre lo que hay que decir de lo que hay que filtrar.
No nos damos cuenta que no es ningún pecado guardar la información para compartirla en un momento en que nos sirva de algo hacerlo, en el que estemos preparados, y que no es lo mismo mentir que guardar.
Y los que han sido maltratados suelen no sentir derecho a adueñarse de nada, incluso del derecho a callar, a poseer sus propios pensamientos, a “donar” sus ideas y sentimientos para compartirlos en los momentos precisos en los que decidan que es mejor hacerlo.  
También los ansiosos y los apurados suelen no saber esperar a que se presenten los contextos adecuados en los que hablar les sirva de algo, en los que compartir lo que sienten se pueda convertir en un espacio sagrado para sanar todo lo que los  hace sentir culpas e inadecuaciones.
A la luz de lo que vimos  puede ser una bella y aliviante tarea revisar tanto la forma en la que nos comunicamos como en la que decidimos no hacerlo, tal vez encontramos aquí una clave sencilla para aumentar nuestra libertad, de forma que en lugar de cerrarnos con desconfianza a la comunicación, el cuidarnos nos permita relacionarnos más y mejor. 

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4 respuestas a El derecho a no compartir información

  1. roxana dijo:

    Una cosa es decir o responder apostando a que mis mis palabras tengan un sentido, produzcan un efecto transformador o sumen a lo ya dicho. Otra es no tener en cta el contexto y vomitar las palabras de manera imulsiva. muy buena la nota!!!

    • Muchas, pero muchas gracias por tu aporte. El tema es discernir cuándo una cosa o cuándo la otra. En el medio, la clave está en el trabajo con el propio mundo interno ya que desde ahí, desde las emociones difíciles, desde las auto desvalorizaciones, en fin…desde nuestras dificultades es que nos brotan las palabras impulsivamente. Abrazo.

  2. EXCELENTE NOTA, LLENA DE VERDADES QUE DEBEMOS TENER EN CUENTA,SE PUEDE HACER MUCHO DAÑO SI NO SABES GUARDAR UN SECRETO

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