No estamos separados, no somos distintos, no somos enemigos…

“Un día cuando estaba sentado quieto, sintiéndome como un huérfano, lo que en verdad era, llegó a mí esa sensación de ser parte de todo, no algo separado del resto. Supe que, si cortaba un árbol, me sangraría el brazo. Y reí y lloré y corrí alrededor de la casa. Supe lo que era. En realidad, cuando sucede, es imposible no percibirlo”. Alice Walker

Si lográramos imaginar cómo hemos vivido en nuestros primeros tiempos de existencia, veríamos claramente que no solo hemos sido depredadores, sino también depredados. Frente a estos peligros y amenazas, sumando la posibilidad de perder el alimento o el agua,  nos vimos obligados a crear estrategias de supervivencia, una de las cuales fue la de construir  separaciones en orden a formar bordes entre el individuo y el mundo, y entre un estado mental y otro. Esta acción se corresponde con la defensa del territorio en pos de la supervivencia.

Pero claro, estas son estrategias muy eficaces para seguir viviendo, pero a la madre naturaleza no le interesa cómo nos sentimos, de hecho nos sentimos muy mal emocionalmente cuando nos percibimos separados de la Totalidad.

Veamos cómo funciona la interdependencia. La energía que utilizamos para tomar un vaso de agua, por ej., proviene de la luz del sol y sigue la cadena de la alimentación. La pared aparente entre el cuerpo y el mundo es más como un cerco virtual. Y entre la mente y el mundo, hay una línea pintada en el camino. El lenguaje y la cultura moldean nuestra mente desde el momento del nacimiento. La empatía y el amor naturalmente nos adaptan a otras personas, de forma tal que la mente se mueve en resonancia con los otros. Dentro de la mente misma, casi no hay ninguna línea ya que todos sus contenidos fluyen entre todos, las sensaciones se convierten en pensamientos, los sentimientos y deseos en más sensaciones. A la luz de estos hechos no somos tan independientes como deseamos o imaginamos.

Parte de la evolución es, en este momento histórico de la humanidad, pasa por comprender que  todo está conectado y que todos somos iguales. ¿Cómo obviar el hecho básico que indica que en verdad,  estamos aquí porque muchas de las estrellas estallaron y hasta nuestro cuerpo no es más que polvo de estrellas y que estamos hechos de la misma materia que cualquier cosa que veamos a nuestro alrededor, aunque nos percibamos lejanos y distantes.

Esta entrada fue publicada en Compasión, Ecología, Educación, Pensamientos, Poesía, Psicología Humanista - Transpersonal, Sin categoría, superación y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

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