El lugar de lo Sagrado en nuestras vidas

“En el gran salto adelante, donde quedo libre de mi propia voluntad y de la voluntad de Dios y de todas sus obras y del mismo Dios, allí estoy por encima de todas las criaturas y no soy Dios ni criatura. En cambio, soy lo que era y lo que soy y seré ahora y siempre. Entonces recibo un impulso (una conciencia) que me trasladará por encima de los ángeles. En este impulso, recibo riquezas tan vastas que Dios no puede ser suficiente para mí en todo lo que le hace Dios y con todas sus obras divinas. Porque en este salto descubro que yo y Dios somo uno. Aquí soy lo que era y ni crezco ni me empequeñezco porque soy una causa inmutable que mueve todas las cosas”. Meister Eckhart

Algunas personas viven lo Sagrado desde el marco que les proporciona una religión en particular, en cambio a otros se les hace difícil encontrar la forma de llegar a la espiritualidad porque no siguen un camino claramente delineado. Los buscadores “no religiosos” suelen perderse la dimensión más importante de la vida y la pasan mal cuando buscan los significados fuera de sí, dejando de lado el contacto con el centro de su corazón bajo la creencia que este no existe o que no tiene importancia.
Las tradiciones espirituales de la humanidad coinciden en ubicar un sitio dentro del ser, una luz o un espacio no habitado por palabras, una fuente desde la que brota todo lo que en esencia hemos traído al mundo. Aunque nos suele resultar abstracto -debido a que no nos han educado en la apreciación de esta dimensión- cada uno puede aprender a sentirlo y experimentarlo sólo si vive su vida de una manera espiritual y desde una inteligencia profunda. Así aprenden a re-educarse en lo Sagrado que hay en todo y que se siente como amor sereno o al tal vez hasta el éxtasis que por momentos se presenta frente a acontecimientos usuales pero que toman un color distinto desde el corazón de quien es sensible y está despierto.
No hay un modo de abrir esta dimensión que no sea desde el centro y no a través de conocerlo (ya que gracias al intelecto o a la razón nunca lo haremos), sino reaccionando a él espontáneamente, asumiendo luego la responsabilidad de traerlo al mundo con la luz que hemos visto, la energía que hemos ganado y la integridad que nace en quien lo ha experimentado.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Meditación, Pensamientos, Poesía, Psicología, Psicología Humanista - Transpersonal, sabiduria, Sin categoría, superación y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s