La Compasión empieza por casa

Imami era muy conocido por su costumbre de molestar a los demás con criticas intolerantes.

Un día Imami visitó a un maestro Sufi y le dijo:

-He dedicado toda mi vida a luchar contra quienes tienen falsas creencias y predican errores. Soy capaz de impugnarlos hasta hacerles pedir clemencia, tal es la fuerza de mis justos ataques.

El Sufi preguntó al Imami:

_¿Has probado alguna vez ponerte en el lugar de ellos?

_ Si, contestó Imami_, lo he hecho para poder atacarlos mejor, así como para descubrir sus debilidades.

Al oir esto el Sufi soltó una ristra de vituperios. Gritó, se encolerizó y descargó sobre el infortunado Imami todo el repertorio de epítetos conocidos bajo el sol. Imami no pudo soportar más la acometida del Sufi y le rogó que no prosiguiera.

_Dije lo que he dicho para que sientas de veras lo que sienten tu adversarios cuando los atacas. Dices que te has colocado en el lugar de ellos, pero veo que has sentido realmente lo mismo que ellos sólo cuando yo te puse en ese lugar.

“El monasterio mágico”, Idries Shah

“Empatía” es la capacidad de sentir lo que sienten los demás, y es una de las bases que facilitan el surgimiento de la compasión; ésta, a su vez, implica la voluntad de hacer algo para aliviar el sufrimiento de los otros.

A veces creemos que comprendemos a los demás, pero en nuestras acciones reflejamos el mal vínculo que tenemos con nosotros mismos. No es nuestra responsabilidad ni nuestra culpa que ocurra esto en nosotros, ya que el auto-maltrato es una conducta enseñada subliminalmente de muchas maneras en Occidente.

Pensamos que somos empáticos, suponemos que somos compasivos, pero cuando aún nos falta revisar cuestiones internas, suele surgir una dureza en el trato con los demás que va hacia el lado contrario de la compasión. ¿Cómo podría ser de otra forma ya que lo que hacemos o nos hacen, es producto de lo que reside en lo más profundo de nosotros?. Podríamos decir entonces, que la verdadera compasión empieza “por casa”.

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4 respuestas a La Compasión empieza por casa

  1. Ramona Estela Machado dijo:

    Si la verdadera compaciòn empieza por casa y por nosotros mismos con esfuerzo y oraciones lograremos.

  2. Juan Manuel dijo:

    Es cierto, mas preocupados estamos en juzgar a los demás que en vernos a nosotros mismos. Y en ese mirar, ser compasivos con nosotros mismos, tal vez así, lo seamos con los demás, en lugar de ser tan críticos…El ejemplo me pareció estupendo.
    Un abrazo amigos.

    • El principal problema es que hemos aprendido que nuestros puntos a trabajar siempre son focos de crítica y el juicio…o sea…puntos de dolor. Cuando nos observamos suele dolernos lo que vemos y ahì miramos hacia otro lado, ese en el que siempre hay alguna otra persona que está haciendo algo mal. No sabemos ser auto compasivos, ni tolerantes, ni benévolos con lo que consideramos que hacemos mal.
      Un abrazo amigo Manuel.

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