El contacto profundo con la verdad

“La verdad sobre nuestra infancia está guardada en nuestro cuerpo y, aunque podamos reprimirla, nunca podremos alterarla. Podemos engañar el intelecto, manipular nuestros sentimientos, confundir las ideas y hacerle trampa al cuerpo con medicamentos. Pero algún día el cuerpo nos presentará la factura, porque es tan incorruptible como un niño que, todavía íntegro de espíritu, no acepta componendas ni excusas y no dejará de atormentarnos hasta que dejemos de eludir la verdad” Alice Miller

Todos sabemos a dónde está la verdad, pero tanto la tememos que a veces miramos hacia otro lado.

Incluso los transgresores saben en sus agitados cuerpos, que sienten malestar, padecen las señales de la vida que les dicen que no están haciendo bien.

Las huellas de todas las cosas que nos pasaron, las señales de todo lo que sentimos, están en nosotros. Si buscamos en el cuerpo, él nos dirá qué nos ocurre y qué nos ha ocurrido. Pero debemos saber que el recuerdo de todas las cosas no implica vivir en el pasado, recordar también significa saber, activamente, que hoy estamos aquí, o sea…en el lugar en el que materialmente se encuentra el cuerpo, en el presente.

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