Cambiar o no cambiar

¡Cómo nos cuesta cambiar! Solemos ser unos “cabezas duras” obstinados. Algo nos duele, sufrimos, protestamos, lloramos, nos indignamos y  sin embargo el sol del siguiente día nos verá repetir aquello que nos hizo tan mal. ¡Qué difíciles somos los humanos: aún pudiendo cambiar decidimos quedarnos abrevando en las aguas estancadas del malestar!. Como todas las cosas, todo tiene su razón de ser, se trata de estar alertas frente a las trampas que van surgiendo (que nos vamos poniendo….) en el camino. Hay que tener paciencia -¿hay alguna palabra más odiada en nuestra sociedad de Occidente que esta?- para evolucionar como personas.

Es conveniente conocernos, saber de los tiempos que necesitamos para cambiar, saber que nos cuestan las cosas, que los caminos no suelen ser directos e instantáneos. Es bueno tener comprensión y compasión por nosotros mismos ya que tenemos nuestras vueltas para cambiar, una parte de nosotros no es consciente y necesita un tiempo para confiar y esto es lo que nos define como seres humanos.

Autobiografía en cinco capítulos breves” – Portia Nelson

Capítulo Uno
Voy andando por la calle
Hay un agujero profundo en la acera
Me caigo
Estoy perdida… No sé que hacer
No es culpa mía.
Tardo siglos en salir.

Capítulo Dos
Voy por la misma calle
Hay un agujero profundo en la acera.
Hago como que no lo veo
Me vuelvo a caer.
No puedo creer que me haya caído en el mismo sitio.
Pero no es culpa mía.
Tardo bastante tiempo en salir.

Capítulo Tres
Voy por la misma calle
Hay un agujero profundo en la acera.
Veo que está ahí
Me caigo… es un hábito,
Pero tengo los ojos bien abiertos.
Sé donde estoy
Es culpa mía
Salgo rápidamente.

Capítulo Cuatro
Voy por la misma calle
Hay un agujero profundo en la acera.
Lo esquivo.

Capítulo Cinco
Voy por otra calle.

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2 respuestas a Cambiar o no cambiar

  1. Anita dijo:

    genial! tal cual el comportamiento de tantas veces! gracias por hacerlo tan simple!

  2. Comparto lo que dijo Anita y agrego: me viene muy bien que me recuerden no repetir conductas que me hacen mal; comenzar por no repetirlas aunque no vea claro, aún, por qué las he seguido repitiendo. ¡Gracias! Un abrazo
    Hylda

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