No existen los refugios

ranaAlgunas cosas nos protegen tal y como lo hacen los paraguas de la lluvia, los techos de la intemperie, los sombreros del sol, algunos lugares de silencio nos aíslan de los ruidos molestos. Pero estos son la única clase de refugios eficientes que es posible encontrar en la vida ya que no hay modo de huir de lo incómodo, lo difícil o lo doloroso.

Todo en lo que lo puedes confiar ahora es en que
El dolor se mantendrá fiel a sí mismo.
Más que tú, sabe su camino
Y encontrará el momento adecuado
Para tirar y tirar de la cuerda de la pena
Hasta ese espiral de lágrimas
Se haya reducido a su última gota.

-John O’Donohue
(Poeta y filósofo  irlandés)

No nos gusta el sufrimiento y esto es más que comprensible.¿A quién podría gustarle a menos que encuentre algo bueno para hacer con él?. Cuando nos conectamos con el dolor sin sabiduría, sostenemos la fantasía de que en la vida existen atajos por los que podemos huir de lo que no nos gusta junto con el hecho evidente de que todo ser vivo atraviesa crisis que conllevan sensaciones desagradables .

Fascinados por los juegos superficiales de la vida no nos damos cuenta de lo mucho que nos afecta esta evadirnos del dolor. Jugamos a que lo que consumiremos nos calmará para siempre: comidas más deliciosas que las que tenemos en el plato, personas que nos pueden aliviar las penas como si fueran ositos de peluche, alegrías pasajeras que nos apaciguan pero que nosotros nos empeñamos en repetir una y mil veces. Esos juegos son nuestros falsos escondites, intentos inconscientes de puentear el dolor que aumentan la fantasía de que al controlarlo podremos evitarlo.

Sin embargo, esta vida no es sólo dolor y derrumbarse en pedazos porque la tristeza y la alegría se tejen juntos. Cuando nos defendemos de la realidad del dolor, también ahogamos la auténtica belleza, la creatividad, y el amor. No puede ser feliz quien no es sensible, no se puede ser sensible y simultáneamente pasar por alto la tristeza.

Puede una mano amable en nuestra frente alentarnos en un día oscuro, puede también un plato caliente aplacar el hambre y el frío, puede guiarnos una palabra justa, puede todo esto y mucho más aliviar nuestro camino, pero nadie puede evitarnos enfrentar los miedos, aceptar las circunstancias, soltar las ganas de controlarlo todo y a todos y que no evitemos los problemas cada vez que se ponen feos. Observar, reconocer, aceptar: estos son los verbos que nos pueden ayudar a no construir inútilmente falsos búnkers en los que guarecernos de todo para terminar no resolviendo nada.

Con la amplia apertura a nuestras penas y angustias en lugar de estar acorazados veremos su verdad: miedo, impotencia, apego y narcisismo herido.  Una vez que estamos dispuestos a abrirnos a él y sentirlo, el  propio dolor puede mostrarnos el camino de regreso a la paz. El problema no es tanto una guerra con la vida sino el lograr cambiar la actitud con nosotros mismos, es mejor dejar de combatir contra la existencia del dolor e intentar aceptarlo y aprender de él.

© Fanny Libertun
http://www.zonatranspersonal.com.ar/
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