Pensar compasivamente

“La ignorancia es una acumulación de pensamientos sin digerir.”
– Raghunath Padmanabhan

animal pensandoNuestro cerebro ha evolucionado maravillosamente, gracias a él pensamos, imaginamos y fantaseamos. Nada hay de malo o inadecuado en utilizar estas funciones para resolver problemas, y nada puede ser más bello a veces que crear o soñar.

Pero el modo en el que está construido nuestro cerebro también nos genera un lado oscuro, sus beneficios pueden terminar en el momento en el que no usamos bien nuestros talentos, nuestros pensamiento pueden llevarnos a enloquecer, a ser crueles, a ser prejuiciosos, a sentirnos ansiosos, a sentirnos separados de los demás, a juzgar y juzgarnos permanentemente y a la molesta -y a veces dolorosa- rumia mental.

¿Qué podemos hacer entonces, nosotros -”vulnerables humanitos”-  que sin desearlo así, somos usualmente gobernados por nuestra mente?

Usar las herramientas que nos da la psicoterapia, curar el cuerpo, todo lo que hacemos para sanarnos puede ayudar. Pero a veces es necesario hacer más cosas, el que hayamos trabajado con nuestros conflictos inconscientes, o con nuestras negaciones o represiones o con lo que nos ha ocurrido en la infancia es insuficiente ya que a veces seguimos cargando con formas de pensar que nos hacen mal. Que esto sea así no es nuestra culpa ya que esta es la forma en la que nuestros cerebros han sido diseñados; aunque sí es nuestra responsabilidad evolucionar, ayudarnos a  nosotros mismos a utilizar bien nuestras mentes, sólo nosotros podremos mirar nuestros cerebros y reconocer qué es lo que necesitamos hacer para entrenarlos.

El Budismo y otras tradiciones, nos proveen herramientas para que podamos no sólo observar nuestros pensamientos sino la realidad que indica que ellos son sólo pensamientos con los que no nos debemos identificar. Realizar diariamente la práctica de la Meditación de la Plena Atención, no reemplaza a la Psicoterapia pero es necesaria para complementarla. Cuando meditamos nos convertimos en observadores de los procesos de nuestro cuerpo, de los sentimientos y de los pensamientos. No tratamos nuestro pensar, pero sí nos mantenemos en una actitud de curiosidad mientras emergen los pensamientos, a la vez que observamos cuál es la relación que tenemos con ellos.

Algunas ideas que pueden ayudarnos a ir en dirección al “pensamiento compasivo”:

*Verbalizar los pensamientos nos puede ayudar : “ahora estoy pensando en todo lo que tengo que hacer hoy… estoy pensando cosas que me hacen mal inútilmente…no estoy a donde tengo que estar…”. El sólo observar la realidad nos puede volver a ubicar en el lugar en el que deseamos estar.

*Observar nuestros pensamientos, emociones y fantasías con amabilidad, ternura y calidez, percibir lo que nos ocurre con apertura es el mejor modo para lograr hacer algo bueno con nuestro funcionamiento mental posteriormente.  

*Imaginarnos describiendo lo que pensamos y sentimos -con mucho detalle- a un buen amigo, a un terapeuta imaginario, a alguien a quien consideramos compasivo. Imaginemos que ellos son imperturbables: saben que todo lo que pensamos se genera en el hecho de que somos humanos.

*Al observar nuestros pensamientos intentemos no buscar explicaciones:“¿PORQUÉ estoy sintiendo y pensando lo que estoy sintiendo y pensando?” y luego sentir vergüenza o justificarnos. En lugar de ello, el trabajo que nos puede ayudar consiste en explicar “QUÉ” nos está ocurriendo. Recordemos que no es lo mismo pensar que actuar, de modo que el sólo hecho de conectarnos sin censura con lo que nos está ocurriendo puede aliviar nuestra inquietud mental y ¡en nada estaremos dañando a los demás!.

© Fanny Libertun
http://www.zonatranspersonal.com.ar/
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https://vivosydespiertos.wordpress.com/

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2 respuestas a Pensar compasivamente

  1. anita dijo:

    muy bueno Fany, es la atención lo que salva y uno puede darse cuenta cuando intenta crecer algún pensamiento sin fundamento y sin sentido. Algo que siempre funciona en mi experiencia personal es tratar de acercarme a algo insignificante (planta silvestre, una pompa de jabón, las huellas que dejó el tero en el terreno arenoso…) y atenderlo profundamente, como tratando de desentrañar de ellos palabras nuevas que nazcan naturalmente.
    Gracias! el escrito es muy beneficioso.
    Anita

  2. Qué bello tu comentario, qué útil. Si, tal cual, es importante acercarse a las cosas sin usar los conceptos, el pasado, lo que ya sabemos. Es esa “chispa divina” que podemos ver a veces en las cosas sencillas, lo que nos da la idea de cómo nos complicamos a veces. Es esa mirada inocente, como la de los niños, la que nos indica a dónde están las verdades. Un abrazo grande y feliz por el encuentro con vos. Fanny

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