El miedo a la propia grandeza

“Tememos a nuestras máximas posibilidades (así como las más bajas). Por lo general nos asusta llegar a ser aquello que vislumbramos en nuestros mejores momentos, en las condiciones más perfectas y de mayor coraje. Gozamos e incluso nos estremecemos ante las divinas posibilidades que descubrimos en nosotros en tales momentos cumbre, pero al mismo tiempo temblamos de debilidad, pavor y miedo ante esas mismas posibilidades”. -A. Maslow

mieddoEn los estanque algunos lotos yacen en el fondo, en el barro, mientras que otros ya han realizado el camino y se encuentran a nuestra vista, completamente afuera del agua. Esta es la imagen que vio Buda y que lo ayudó a comprender la realidad de la humanidad: algunos hombres harán un camino que les permitirá florecer hasta alcanzar una belleza conmovedora.

El loto representa los distintos pasos del proceso de alquimia o purificación que hacen algunas personas, ya que crece en el lodo a partir del agua oscura, mezclada con el barro, un terreno que simboliza nuestra vida humana, que está lleno de dificultades, conflictos, de ignorancia. Pero la planta aparece pura sobre la superficie y finalmente produce una hermosa flor que simboliza el despertar o la iluminación (la purificación de la palabra, el pensamiento y el cuerpo). La flor cerrada representa el potencial para la iluminación, una posibilidad que TODOS tenemos. La flor abierta significa la iluminación completa, un estado que todos anhelamos pero que tememos profundamente.

¿Porqué algunos no dejan que sus pétalos se abran? A pesar de que la sola idea de madurar y evolucionar nos produce alivio, también existe en nosotros un movimiento muy profundo de resistencia a la transformación, un profundo miedo al cambio. Pero: ¿Qué tememos?

Como muy bien expresaba Maslow, quienes nos parecen grandes personas nos conmueven tanto que las situamos lejos de nuestras posibilidades de sentirnos grandes, los idealizamos, tendemos a verlos como seres perfectos, tanto es así que luego tenemos miedo de tener que ser como ellos. Nos decimos: “¡Es tan imponente el camino! ¿Cómo podría yo hacer lo mismo?”.

Otras veces no queremos abrirnos porque tememos el no poder hacernos cargo de las responsabilidades que podrán venir con la concreción de las acciones que nos hemos propuesto realizar: “Cuando logre lo que me propongo…¿Podré estar a la altura de las responsabilidades que ello me acarrea?”

Hay quienes dudan de su propia fortaleza: “¿Podré resolver problemas y tener la suficiente fuerza para perseverar en el proceso de cambio? ¿Soy frágil o soy fuerte?”… se preguntan sin ver que la fuerza es un concepto arbitrario y relativo. El que parece débil puede sorprender algunas veces salvando a los demás, el que parece fuerte, puede sucumbir frente a cualquier pequeña señal que anuncie las más pequeñas dificultades.

Esta vida es tan difícil, hemos tenido que sortear tantas dificultades que solemos tener mucho miedo a lo desconocido, sin darnos cuenta y por una costumbre comprensible solemos leer “PELIGRO” allí a donde la vida sólo dice: “CAMBIO”.

¿Y qué acerca del miedo a la realidad? Somos fantasiosos y ello no tiene nada de inadecuado si es que a partir de nuestras fantasía creamos arte, nuevas obras, dejamos que ellas nos abran a mundo ricos y creativos, los mundos del inconsciente. Pero esa misma capacidad para ensoñar nos mete en la trampa del rechazo de lo auténtico, de la resistencia a aceptar la realidad, de la aversión a ver las cosas como son, de aceptar nuestras limitaciones (única forma de abrir nuestras capacidades).

La lista de obstáculos y trabas es considerable, la enumeración de todas sería muy extensa, tan larga como las posibilidades que esta misma vida en su infinita abundancia nos ofrece tan amablemente. A pesar de que existen muchos miedo compartidos, cada persona los sentirá a su manera. Se trata entonces de que cada quien pueda explorar en sí la forma en la que funciona su propio miedo al cambio, hay tantos caminos como personas, caminos con sentidos y direcciones definidas en particular y por lo tanto, una manera singular para ser recorrido.

Fanny Libertun

http://www.psicologiadelacompasion.org/

http://www.facebook.com/zonatranspersonal

https://vivosydespiertos.wordpress.com/

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