La compasión y la lástima son muy diferentes.

La compasión y la lástima son muy diferentes. Mientras que la compasión refleja el anhelo del corazón de unirse y asumir algo del sufrimiento, la piedad es un conjunto controlado de pensamientos diseñados para asegurar la separación. La compasión es la respuesta espontánea del amor, la piedad, el reflejo involuntario de miedo” -Ram Dass

otroEs decepcionante pensar en que la compasión pueda consistir en tener que auto-imponernos ser buenas personas, una especie de santos encarnados que jamás pecan ni cometen errores. ¿Quién podría ambicionar llegar a tan alto ideal?

También suele ocurrirnos que vemos a la compasión como el objetivo a llegar a través de prácticas espirituales avanzadas, de modo que ni siquiera comprendemos bien qué es y por ello tampoco sabemos cómo llegar allí.

Sentir compasión tampoco no es dar lo que nos sobra y luego recalcarlo a los demás; no es sentir el sufrimiento que sienten los otros sólo hasta sentirnos igual que ellos; no es poner por debajo de nosotros a los más vulnerables.

La compasión a veces surge de las grandes obras o de actos heroicos, pero también nace de personas sencillas que a veces tienen limitaciones físicas o psicológicas o que no tienen muchos bienes materiales para compartir. Vivir con compasión es palpitar en el mundo conectados a toda la vida, sin concebir a ninguna criatura como insignificante. Es saber que todo lo que hacemos puede ser combustible para despertar el corazón compasivo. De hecho, muchos son muy compasivos pero -como de esto no se suele hablar mucho- no valoran ni se alegran suficientemente cuando la sienten.

No es necesario hacer el esfuerzo de crear la compasión dado que ésta ya es parte de nuestra naturaleza. Incluso las últimas investigaciones científicas ha comprobado algo que las tradiciones sagradas de la humanidad ya sabían: sentir compasión es saludable, nos hace bien. Ver, por ejemplo, en el siguiente sitio web: http://www.investigatinghealthyminds.org/

Estamos viviendo bajo las leyes de la competencia, de la codicia, y la famosa “supervivencia del más fuerte”. ¿No estarán llegando los tiempos de comprender que deberíamos movernos desde el ahorro, el arte y la cooperación y no desde la dádiva o la lástima? Una sociedad basada en la compasión universal no es nuestra única esperanza, es un imperativo evolutivo al que todos podemos aspirar, no importa cuál sea el grado de influencia que tengamos en la sociedad.

© Fanny Libertun
http://www.psicologiadelacompasion.org/
http://www.facebook.com/zonatranspersonal
https://vivosydespiertos.wordpress.com/

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