Decirnos la verdad, toda la que podamos

Decirnos la verdad, toda la que podamos
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Esa “picazón” que sentimos cuando decimos algunas cosas que en el fondo sabemos que no son ciertas o esa incomodidad que nace cuando no estamos siendo auténticos. Algunas personas tienen como norma mentirse a sí mismos mientras arrastran a los demás, son los estafadores de siempre, buscan cortar caminos de salida sin darse cuenta que así, los hacen eternos y muy difíciles.

¿Qué funciones cumple la mentira? Muchas, desde temas de manipulación y poder hasta la protección frente al dolor. Tenemos una idea clara del sufrimiento que nos provocan nuestras emociones, las emociones son evidentes, directas, contundentes; sin embargo, el mismo miedo a sufrir, nos aleja de ellas a la vez que hace que creamos en las ilusiones propias o construidas por otros.

Se trata entonces de dar por sentado, incluso con humor, que lo que hoy nos decimos puede que no sea tan cierto. Tendremos que aceptar nuestra naturaleza humana: como tenemos pensamientos nos enredamos en ellos, tenemos grandes repertorios de mecanismos de negación y la realidad nos suele resultar difícil de digerir.

Es bueno tener plena conciencia que si en un momento no podemos tolerar una verdad, más adelante estaremos preparados para ella -si trabajamos en ello. Tan sólo se trata de saber que hoy es casi seguro que no nos estamos diciendo todo lo que podemos. Se trata de fluir en el hecho de que no sabemos todo y de reconocer que hay un espacio entre la realidad y nuestra capacidad de tolerarla.

Sabemos que hay una contradicción entre lo que percibimos y lo que reconocemos, podría ser el caso que nos sintamos falsos o mentirosos como consecuencia de la distancia entre una acción y la otra. ¡No vale la pena sentirse así!, a pesar de la gran cantidad de “auténticos” mentirosos y embaucadores (que los hay, los hay) tendríamos que diferenciarnos. En lugar de ello podremos, con humor, dar lugar a nuestra tendencia a negar, aceptarla, tenerla bien en claro y saber que es natural. Es en la aceptación y no en la negación, que podrá cambiar nuestro estado de conocimiento. Si aceptamos nuestra tendencia a mentirnos  sin juzgarnos, es probable que adelantemos pasos en este maravilloso camino del aprendizaje de la vida.

@ Fanny Libertun
http://www.psicologiadelacompasion.org/
http://www.facebook.com/psicologiadelacompasion.org

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